La serie "Adolescencia" y el planteo de una experta acerca de la cadena de responsabilidades - Revista Para Ti
 

La serie "Adolescencia" y el planteo de una experta acerca de la cadena de responsabilidades

Adolescencia serie
La serie “Adolescencia” logra poner sobre la mesa un tema actual, urgente, grave. Un debate que tenemos pendiente como sociedad hace muchos años, y lo hace de la mejor forma: preguntándose por el lugar que cada uno ocupa en esta cadena de responsabilidades a la hora de acompañar el crecimiento de la niñez.

El mundo necesitaba esta sacudida, este batacazo emocional que se clava directamente en la conciencia. Esos aguijones que cada tanto se prenden a la piel y la dejan erizada, en el silencio que sucumbe a toda conmoción.

El buen arte es posible porque hay buenos artistas que lo crean. Los buenos artistas son posibles en la medida que, como seres humanos, permanecen lúcidos, sensibles y permeables a la realidad del mundo, y desde esa tristeza y amor, intentan transformar el dolor en algo más bello.


El artista se pregunta, se pregunta mucho. No ofrece respuestas, más bien se encarga de abrir un camino para interpelar conceptos como cuidado, niñez y crecimiento.


Se cuestiona cual es es el rol de la familia, la escuela, la comunidad y el uso de redes sociales en este entramado profundo como es la construcción de la identidad humana, y muestra la vulnerabilidad, la fragilidad del crecimiento humano, donde se genera este ir y venir constante de víctima a victimario y viceversa.

De ahí la profundidad y la seriedad con la que la serie toca una temática tan cruda y delicada como es el homicidio de una niña de 13 años en manos de un compañero de la misma edad. ¿Por qué? ¿Por qué un niño de 13 años es capaz de asesinar a una niña?


Esto es lo que se preguntaron los creadores de la serie. “Se necesita una comunidad para criar a un niño”, comenta uno de los escritores, de ahí esta cadena de responsabilidades humanas.

La construcción de una identidad


Hace siete años que como escritora, artista y psicóloga investigo la relación del uso del celular y redes sociales en la vida de los seres humanos. A través de experimentos de desconexión al celular, experiencias que realizo desde el año 2018 con grupos de adolescentes y adultos, pude llegar a la pregunta más importante que considero nos debemos como sociedad: ¿Cuál es la edad indicada para que una persona acceda a su primer celular? ¿Cuál es la edad conveniente para que una persona acceda a redes sociales?


Mis conclusiones se unen a la de otros profesionales del mundo que, desde distintos frentes y saberes, llegan a la misma respuesta: la edad mínima para acceder a un primer celular debería ser 14 años para empezar, y si hablamos de redes sociales, sería los 16.


A través de los experimentos de desconexión pude comprobar que no hay distinción de síntomas entre un adolescente y un adulto. Ante la desconexión aparecen las mismas reacciones físicas, psicológicas y emocionales. Lo que deberíamos tener en cuenta es que un adolescente está en plena construcción de su identidad, a diferencia de un adulto.


La serie en mención, toma un caso que termina en un desenlace tan extremo como un homicidio. Sin embargo, todos los pasos y situaciones previas al hecho en sí, delatan contextos actuales y cotidianos, millones de niños y adolescentes navegando a la deriva en las redes, encerrados en su habitación y en sí mismos.

Un mar de emociones que no logran encontrar vías de canalización, emociones encapsuladas que se reflejan en acciones impulsivas, en ira, frustraciones y tristezas que provocan tal nivel de sufrimiento que como un terremoto submarino, termina provocando un tsunami.


En “Adolescencia”, el niño asesina a su compañera de 13 años. También podría haber tomado el camino del suicidio, de la auto lesión, para hacerle frente a su impotencia y sufrimiento ante su propio auto desprecio y baja autoestima como niño que devendrá “hombre”. ¿Qué es ser hombre? ¿Cómo debería mostrarse un hombre? Esta es otra de las preguntas que se abre en la serie y que invita a una profunda reflexión.


Hacía falta el arte para sacudir un poco y que el mundo se ponga a debatir, reflexionar y frenar, al menos por unos minutos, para preguntarse en una mesa familiar sobre todas las aristas que muestra esta obra de arte de lo humano.

Y en esa mesa habrá quienes opinen distinto y bienvenido ese intercambio de palabras, bienvenida la conversación y todo lo que esta serie nos está deja. Un camino abierto a la pregunta. Y la pregunta siempre es el paso previo a cualquier cambio. Cambio que, tarde o temprano, deberá suceder.

Fuente: Clara Oyuela, psicóloga, activista, escritora. Autora de “Crónica de una Abstinencia. 30 días sin redes sociales”.

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