Psicología: secretos y chismes en el trabajo, ¿perjudican el clima?
 

Psicología: secretos y chismes en el trabajo, ¿ayudan o perjudican el clima laboral?

En todo grupo humano, la circulación del chisme y el resguardo de la confidencialidad son aspectos inevitables. Y los trabajos no son la excepción. En esta nota, una especialista revela el impacto de los secretos en el ámbito laboral.
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Todas las personas guardan secretos, algunas pueden sentir atracción por develar un costado oculto o compartir información confidencial. En todo grupo humano, la circulación del chisme y el resguardo de la confidencialidad son aspectos presentes e inevitables. El interior de las empresas no es una excepción. ¿Qué impacto tienen los chismes en los espacios de trabajo?

Shhh, es un secreto

Una canción del grupo musical infantil Canticuénticos expresa en una de sus estrofas: “Hay secretos livianitos, que te llevan a volar. Y hay secretos tan pesados que no dejan respirar”.

Y ciertamente existen diferentes tipos de secretos, conservando la base común que implica que se trate de una información oculta, ignorada por la mayoría de las personas, excepto por aquellas que lo comparten. Al igual que las mentiras, no son lo mismo aquellas que llamamos “piadosas” o livianas, que las que son pesadas.

Un secreto “livianito” puede traer aparejado hasta una especie de picardía o complicidad sugerente entre quienes la comparten. Puede incluso, tratarse de secretos "provisorios", como aquellos que surgen a partir de la planificación de una sorpresa o un hecho que vale la pena ocultar para develar en momentos más maduros de evolución de la noticia.

Mujer en su trabajo.

Por el contrario, los secretos de peso pueden generar una carga obturadora, sentimientos de culpa y miedo a su develación. Sin dudas, puede alivianar la carga la figura de un confidente discreto, empático y despojado de prejuicios.

La construcción de confianza resulta clave en esos escenarios, a fin de contar con la tranquilidad de que ese secreto no se fugará en forma de chisme, pudiendo afectar notablemente a la persona portadora del secreto, o incluso herir a otras asociadas.

Desde ya, el campo se torna aún más complejo cuando el pedido de confidencialidad puede estar cargado de intentos de ocultar información que perjudicaría a uno de los involucrados en el pacto de secreto, pero en donde el confidente puede verse atravesado por factores éticos, morales o incluso de afectación personal.

Situaciones de acoso, agravios o comportamientos reprensibles pueden incluirse en este conjunto, generando una escala de complejidad y afectación emocional. Pedir ayuda en estos casos se vuelve necesario ya que; siguiendo la canción mencionada; es necesario poder volver a respirar.

Las empresas también guardan secretos

Livianos o no, los secretos conservan de manera confidencial información que puede brindarles una ventaja competitiva frente a otras empresas. La fórmula secreta de una bebida, el algoritmo de un software, estrategias comerciales, son ejemplos de secretos corporativos.

Ser parte de ese secreto otorga al portador un valor diferencial, una complicidad que también brinda un plus competitivo frente a quienes no lo comparten. Este escenario, presenta un campo totalmente fértil para curiosos y expectantes de obtener el chisme a develar.

Chisme: cuando el secreto se revela

El chisme es un saber; no uno que se desprende de las aulas o los libros, por cierto, pero saber al fin. Es un conocimiento que podemos considerar intrascendente, pero que posee una eficacia y velocidad tal que lo vuelve totalmente digno de interés.

Si bien en la cultura popular el chisme tiene mala fama, el mensaje que éste transporta tiene fuerza propia, se transmite con rapidez, produce un interés instantáneo y genera una inclinación natural y espontánea hacia su contenido.

Descubrir la intimidad de otros o de algo, despierta atención en forma genuina, activando el principal placer del secreto y su posibilidad de revelación. Además, es un tipo de conocimiento totalmente democrático: atraviesa todas las clases sociales sin diferencias de raza, género o religión.

De algún modo, podrían pensarse factores evolutivos que llevaron al chisme a su trascendencia actual. Frank McAndrew, profesor de Psicología en Knox College, Illinois, declaró que “en tiempos prehistóricos, las personas que estaban fascinadas por la vida de otras personas tenían más éxito”. De hecho, para prosperar en la época de los hombres de las cavernas, era trascendental saber qué estaba pasando y cómo sobrevivían otras personas.

Asimismo, cuando el chisme involucra deseos, dudas o acciones de otras personas, colabora con la reducción de idealizaciones y veneraciones que atentan contra una visión realista y vulnerable de las personas. Y cuando eso ocurre, genera alivio y una mirada más compasiva y menos comparativa sobre estándares irrealistas.

El chisme produce alianzas al volver cómplices a quienes lo comparten

Por otra parte, como elemento social, el chisme es un mecanismo de unión; produce alianzas al volver cómplices a quienes lo comparten. Y con una fuerza increíble favorece la construcción de historias compartidas, leyendas, mitos y rumores que constituyen también la cultura de un grupo.

En las empresas, su cultura también está compuesta de mitos y chismes, muchos de ellos no explicitados pero que circulan con espontaneidad.

Ello permite, no solo hacer trascender información que hace a la historia de la organización, documentando hechos o conociendo acciones que pudieron ser celebradas o sancionadas dentro de ese ámbito, sino también descubriendo reglas no escritas.

Al comenzar un nuevo empleo, las charlas e intercambios espontáneos iniciales permiten identificar códigos implícitos, relaciones de los equipos y actitudes o acciones aceptables o no. Todo ello, podría ubicarse dentro de lo que se conoce como “chismes inofensivos”, que favorecen la adaptación social y cultural.

La práctica podría volverse perjudicial cuando no aporta ninguna oportunidad de aprendizaje social, propician la circulación de información falaz o se propone hostigar o afectar la reputación o imagen de una persona o grupo.

¿Es posible reconfigurar la mirada del chisme?

Entonces, ¿es posible reconfigurar la mirada del chisme? Pensando en su impacto cognitivo, social y cultural, es probable que muchos aprendizajes en formato de chisme tengan gran validez, por lo que considerar su mirada como una vía más de comunicación y acceso al conocimiento puede ser una buena alternativa.

Como en muchos casos, la síntesis de idea radicaría en el logro de un equilibrio entre lo que circula y contribuye a la construcción de cultura, grupos y confianza entre personas, versus aquellas acciones que terminan dañando, no tienen fundamento y únicamente benefician a unos pocos, en el mejor de los casos.

Por Silvana Vattimo, Lic. en Psicología, MN 48082, Directora en SCI COMUNIDAD

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