La serie Adolescencia (Netflix) invita a una profunda reflexión, entre varios temas, al rol de los padres de hoy en día y de qué manera lidian con las adolescencias de sus hijos e hijas, que también transcurren en el mundo virtual.
¿Qué señales debemos tomar como “alarmas”? ¿Hasta dónde debemos naturalizar la actual manera hostil de vincularse de los chicos? Como padres/familia, ¿de qué manera se puede plantear algún tipo de supervisión de lo que consumen los adolescentes sin que lo sientan como una invasión a su intimidad?
Si algo queda claro en la serie es que la presencia física de los chicos en casa no es sinónimo de que esté a salvo: cómo manejamos ese aislamiento voluntario, que suele ser propio de la edad. ¿Hasta dónde lo permitimos y cómo detectar cuando hay algo fuera de lugar?
Todos estos ejes de análisis son abordados por la licenciada Daniela Gasparini, psicóloga y especialista en trata de personas, género y derecho.
Claves de la miniserie y advierte sobre los nuevos desafíos que enfrentan padres y adolescentes en el mundo virtual
Adolescencia es una miniserie inglesa de cuatro capítulos, una serie corta pero intensa, porque nos viene a mostrar a los adultos un montón de circunstancias que suceden dentro de una franja etaria que se maneja con otros códigos.
Acá hay un corte generacional muy abrupto, muy importante, que se consolidó en el marco de una pandemia que, si bien afectó a toda la humanidad, principalmente lo hizo sobre una generación que terminó de configurar su realidad en la virtualidad.
La virtualidad, las nuevas tecnologías, la era digital se intensificó en las niñeces y adolescencias y atravesó su desarrollo emocional, psicológico, educativo, social.
Esto implica que hay también una nueva configuración de lo que percibimos como "espacio seguro". Antes, se pensaba que los chicos estaban en riesgo cuando estaban fuera de la casa. Hoy por hoy, lo que nos trae la serie para reflexionar, es que también puede aparecer una situación de inseguridad, incluso, con los chicos dentro de los hogares, en sus habitaciones.
Esto impactar fuertemente porque la serie muestra algo que vivimos cotidianamente. Con la frustración que muchas veces se tiene, de no poder saber qué es lo que le sucede a nuestros hijos, a nuestros adolescentes, a los chicos, a nuestros alumnos. Que quizás están dialogando e interactuando con códigos totalmente diferentes a los que conocemos como adultos.
Creo que es una serie que nos desafía a los adultos en los diferentes ámbitos: a las profesionales de la salud, a las educadoras y educadores escolares, a los a los padres, madres, abuelos, abuelas. Y nos invita a repensarnos como sociedad para poder advertir de algunas circunstancias que antes, por ahí, no las teníamos en cuenta.
Ciberbullying: indicios y la importancia del diálogo
Hoy llamamos bullying a lo que antes se conocía como "abuso escolar", que es el maltrato entre pares, entre los propios adolescentes. Hoy tiene un título y eso es importante.
Porque primero, afecta severamente el estado emocional de los chicos: muchas veces terminan con malestares no solamente psicológicos (ansiedad, angustia, depresión) sino que pueden decantar en situaciones que comprometen su salud física. Y muchas veces esto termina siendo la excusa para no ir al colegio, con el fin de evitar este tipo de situaciones abusivas.
Entonces, pensar, escuchar, hablar con los chicos cuando no están queriendo ir a la escuela, cuando se encierran demasiado en su habitación, cuando no están pudiendo hacer sociales, cuando cada vez se van aislando más de sus redes de amigos y amigas. Si hay situaciones de insomnio, de falta de apetito.
Todas estas situaciones pueden ser indicadores de que están transitando una situación abusiva. Ya sea bullying o también ciberbullying, que es la reconfiguración del abuso en la virtualidad, donde aparecen situaciones de acoso, de discriminación, en las redes sociales.
Y no deja de ser real porque, incluso, sucede con sus propios compañeros de la escuela. Que pase por la virtualidad no significa que no impacte y no sea real. Porque el chico, después, tiene que ir a la escuela y confrontarse con esas personas que lo están acosando y estigmatizando en las redes sociales.
Esto también aparece en la serie, cuando se comenta que el protagonista y otros niños son catalogados como "incel" que traducido a la jerga adolescente, quiere decir "virgo" o "célibe" que es ser un eterno virgen.
Obviamente que nadie a los 13 años, ni a los 15, ni en la adolescencia, ni en la niñez, se puede catalogar como virgo, virgen, celibe o incel. Estas son formas peyorativas de dirigirse a las personas, a los niños, a las niñas, para darle un juicio de valor negativo que impacta en su autoestima, principalmente, y en seguridad personal.
En una etapa que es altamente crítica, como la preadolescencia, la adolescencia, que viene con un montón de cambios; una etapa donde se desarrolla el cuerpo, la mente, la personalidad.
Y en la que los chicos necesitan identificarse con sus pares para tener otras referencias, para poder hacerse de una personalidad fortalecida. Y si son esos mismos pares los que los acosan, eso afecta directamente su estado de ánimo y pueden llegar a transitar situaciones graves que afecten su psiquis.
Por qué "adolescencia" y cómo ayudar en su tránsito
Es muy importante entender que la preadolescencia y la adolescencia es una etapa conflictiva per se, en la que los chicos y las chicas están adolesciendo. Es decir, están duelando el cuerpo y la vida infantil, y están descubriéndose y desarrollándose.
Hay un cuerpo y una mente en desarrollo, con emociones, estados de ánimo y humor muy variables, y es importante comprender esto, porque es lo que sucede generalmente. Y si nosotros hacemos una mirada en retrospectiva, nos vamos a dar cuenta de que también la hemos transitado.
Por eso, no hay que tenerle miedo al diálogo con los y las adolescentes: al contrario, hay que promoverlo. Muchas veces es, simplemente, sentarse a escuchar y aprender esos nuevos códigos.
Hay un pasaje en la película donde se da el encuentro de estas dos generaciones, padre e hijo, hablando de los nuevos códigos que circulan a través de las redes sociales.
Y cómo las emociones y los mandatos circulan ahí, poniéndose en juego un montón de circunstancias que, muchas veces, resultan de extrema violencia y vulnerabilidad, en las que algunos terminan siendo víctimas y otros, victimarios, de ciberbullying. Por eso, remarco, la importancia de escuchar, observar.
Un adulto (padre, madre, docente) no es invasivo porque pregunte cómo está, a qué están jugando en la computadora, cómo le va en el colegio, si conoció alguna chica, un chico. O por hacerle saber que están para lo que necesiten.
Me parece que es importante el diálogo siempre, aunque nos encontremos muchas veces con una "pared" del otro lado y con muchas dificultades para poder entablar ese diálogo. Siempre hay que apostar y promover.
No tener miedo de poner límites
Y también hay que animarse a poner límites para evitar que pasen muchas horas frente a una computadora o con el celular. Que se desdibujen los límites de tiempo, que los chicos definan si comen o no; cuándo comen, a qué hora comen.
Me parece que las reglas y las normas son algo importante, sobre todo en esta etapa tan crítica donde todo se revoluciona, y también hay mucha rebeldía.
Ahí es donde hay que tolerar y entender que seguimos siendo sus adultos responsables y tenemos que poder poner esos límites. Siempre con comprensión, con escucha y con amorosidad, pero no dejar de hacerlo.
La amenaza del sexting
Es importante entender que los chicos y las chicas están atravesados por situaciones de descubrimiento y de autodescubrimiento de su sexualidad en la adolescencia.
También pasa lo que se llama sexting, que son intercambios de diálogos sexuales. Incluso de fotos, a través de las redes sociales. Esto, lamentablemente, después puede generar un perjuicio.
En la serie también se ve un pasaje sobre eso. Donde se publican fotos de chicas adolescentes desnudas que ellas le envían -en confianza- al chico con el que salían o que les gustaba, pensando que era un espacio seguro. Pero estos chicos, a veces terminan estos chicos difundiendo estas imágenes.
Estas situaciones, lamentablemente, suceden. Tuvimos casos en nuestro país de adulteración de imágenes corporales de niñas y adolescentes a través de la Inteligencia Artificial, por parte de sus propios compañeros de la escuela.
Me parece que son todas cuestiones que, si bien no son nuevas, sí son novedosas en cuanto a la velocidad mediante la que circulan por las redes sociales. Esto genera también un efecto emocional que llega más rápido y es muy negativo en las personas que son víctimas de este tipo de situaciones.
Fortalecer la autoestima para moverse en las redes sociales
Que todos sea rápido y fácil, da pie a la aparición de modelos nuevos, mandatos del aquí ahora, del "ya", "lo quiero inmediatamente", que promueven el éxito, o el ganar mucho dinero en muy poco tiempo, de ser famoso, influencer, de "pegarla" en las redes sociales que impactan en la configuración del ideal de los chicos y las aspiraciones a seguir, que los pueden perjudicar grotescamente.
Lo virtual puede traer otro tipo de situaciones, como grooming, ludopatía infantil, utilización de material de abuso sexual infantil para la comercialización, de imágenes y videos de de niños y niñas, a partir de estos nuevos mandatos.
Y creo que se tienen que discutir en los hogares y en las escuelas, sobre todo.
Me parece importante remarcar también dentro de estos mandatos, los relacionados con el ideal de cuerpo, sobre todo, los que tiene una connotación de género donde las mujeres, las niñas tienen que ser de determinada manera, lo que se dice "hegemónicas".
Esto responde a cuerpos supuestamente "perfectos" donde la hegemonía pasa por los estándares de belleza que son normados por el mercado. Lamentablemente, trae muchísimos problemas de autoestima, trastornos alimenticios, depresión y ansiedad, altamente perjudiciales para las niñas.
En el caso de los varones, se refleja en los modelos de masculinidad en los que no pueden ser delgados, ni gordos; no pueden llorar, tienen que ser sí o sí deportistas, entrenar para tener músculos. Son muchas exigencias para cualquier persona, imagínense para un niño en desarrollo.
Lamentablemente estos mandatos se vuelven cada vez más potentes a través de los influencers como Andrew Tate (también lo mencionan en la serie) que instalan y refuerzan estos modelos donde los chicos tienen que ser perfectos según esta óptica. Cada vez más se ven más adolescentes en los gimnasios, mientras nadie se pregunta si eso es saludable para un chico que está recién desarrollando su cuerpo.
Si no son así, son "feos" -así es como se catalogan- y están dentro del mundo de los "fracasados".
Esto impacta en la autoestima de los niños y, obviamente, pude derivar en situaciones trágicas como, por ejemplo, que se autolesionen, (incluso el riesgo de pensamientos suicidas) y el riesgo de perjudicar a otros u a otras. Porque sienten que no sirven para nada, que nadie los va a querer, que nunca van a tener novio o novia, se sienten frustrados y sienten que esto va a durar para siempre.
Si bien la serie habla de un caso extremo, está bueno que tomemos dimensión de la gravedad del asunto, porque se puede llegar a eso y eso es lo que tenemos que evitar y prevenir.
Fuente: Lic. Daniela Gasparini, Psicóloga (UBA) (MN 50.200), Especialista en Trata de Personas, Genero y Derecho. Conferencista y divulgadora sobre problemáticas actuales - Instagram: @Dani_Gasparini
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