El lado B de la realeza: 5 princesas rebeldes que rompieron con los mandatos - Revista Para Ti
 

El lado B de la realeza: 5 princesas rebeldes que rompieron con los mandatos

Las conmovedoras historias de princesas que se atrevieron a desafiar las tradiciones y expectativas de la realeza. Estas mujeres tomaron decisiones trascendentales que las llevaron a renunciar a sus títulos, privilegios y a la vida impuesta por la corona, eligiendo en cambio seguir sus propios corazones y buscar la felicidad y la libertad personal. Sus actos de rebeldía, tanto silenciosos como explícitos, marcaron un quiebre con los protocolos y demostraron que el peso de la corona no siempre supera la fuerza del espíritu individual.
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¿Qué pasa cuando la corona pesa más que el corazón? Estas princesas decidieron elegir su camino, aún si eso implicaba dejar atrás títulos, privilegios y expectativas.

Lady Di, la princesa del pueblo

La princesa del pueblo, rebelde del alma. Fue la primera royal en visibilizar su dolor, hablar de sus trastornos alimenticios, de la infidelidad de Carlos, y de su sensación de soledad en la corona.

Una de las recordadas fotos de Lady Di con su bolso Gucci. Fotos: IG.
Lady Di se mostró como cualquier otra mujer rebelándose contra la protocolos reales.

Después del divorcio, sus looks cambiaron radicalmente: dejó los trajes recatados y empezó a usar vestidos ajustados, escotes, colores intensos. El famoso “revenge dress” (vestido negro de seda con hombros al descubierto) fue un acto de rebeldía: el mismo día que Carlos confesó públicamente su infidelidad, Diana apareció deslumbrante en ese look, diciendo con su presencia: "no me voy a esconder".

Paul Burrell, el famoso mayordomo y confidente de la princesa, contó en un documental sobre el vestuario de la realeza la historia real del vestido que con el que empezó esa revolución estilística de la princesa, el famoso un vestido negro de la diseñadora griega Christina Stambolian al que desde entonces se conoció como “el vestido de la venganza” de Diana.

Lady Di, vestido de la venganza
Lady Di y su "vestido de la venganza"

La princesa lució el "little black dress" la tarde de un 29 de junio de 1994 y hoy es uno de sus looks más recordados. Contaba Burrell en la serie "Secrets of the Royal Dressmakers", que la noche que Diana estaba invitada a la fiesta que el verano de 1994 Vanity Fair dio en la Serpentine Gallery de Londres coincidió con la emisión del programa en el que el príncipe Carlos confesaba su aventura con Camilla.

"El príncipe de Gales había decidido que iba a contarle al mundo que había cometido adulterio con Camilla Parker Bowles en la televisión pública. Así que Diana me dijo: ‘No puedo ir. No puedo dar la cara sabiendo lo que Carlos acaba de decir. Y de todos modos, no tengo nada que ponerme”.

El antiguo mayordomo de la princesa fue entonces a su placard y encontró un vestido de Christina Stambolian que Diana se había hacía comprado tres años. Y le dijo: "Probátelo". Entonces se lo enfundó, se lo abrochó y lucía como un millón de dólares”, cuenta Burrell.

A la princesa, sin embargo, le pareció demasiado atrevido y sexy, pero después de que Valentino publicara una nota de prensa comunicando que asistiría a la fiesta con uno de sus diseños, Diana se enojó (porque dar por hecho eso le pareció muy “presuntuoso”, explica en el documental Paul Burrell) y decidió ponerse el de Christina Stambolian.

El diseño tenía un pronunciado escote corazón y una larga cola negra. Lo completó con unos tacos de seda de Manolo Blahnik, medias negras transparentes y un collar de gargantilla. Según los participantes en el documental, la princesa Diana quiso de esa manera convertir su asistencia a la fiesta de Vanity Fair en una venganza contra su ex: al día siguiente, la fotografía que acompañaba la confesión del príncipe Carlos mostraba a una Diana de Gales dispuesta a llevarse el mundo por delante.

También coincidieron los expertos de moda en señalar que, a partir de entonces, la princesa empezó a vestirse de manera más arriesgada. "Una de las primeras cosas que hizo fue empezar a ponerse tacos”, explicó David Sassoon, uno de los diseñadores que la vistió en algún momento de su vida. "Sus ruedos se acortaron, su ropa comenzó a ser cada vez más sexy y Diana se convirtió en la glamorosa princesa que hoy recordamos”.

Además, rompió con el protocolo real: abrazó a pacientes con VIH en un momento donde generaba mucho miedo la posibilidad de contagio a través del contacto. Y fue fiel a sí misma en un entorno que la asfixiaba.

Mako de Japón: la princesa que renunció al imperio por amor

La princesa Mako con su familia
La princesa Mako con su familia


Renunció a su título imperial por amor. Su boda con un plebeyo marcó un hito en la historia de la realeza japonesa. Más que un escándalo, fue una elección de libertad. Es sobrina del actual emperador de Japón, hija del príncipe heredero Akishino y parte de una de las monarquías más antiguas y conservadoras del mundo.

En 2017, Mako anuncia su compromiso con Kei Komuro, un ciudadano común (y sin fortuna). Eso en Japón es casi un escándalo. La ley japonesa establece que si una mujer de la familia imperial se casa con alguien sin sangre real, pierde su estatus y todos sus privilegios.

Pero Mako elige el amor. Y lo sostiene. Finalmente se casa en 2021, renunciando oficialmente a su título de princesa.

La princesa Mako antes de rebelarse
La princesa Mako antes de rebelarse

No tuvo ceremonia nupcial ni ritual imperial. Rechazó la compensación económica del gobierno (más de un millón de dólares). Viajó a vivir a Nueva York con su marido, donde empezó una vida como “ciudadana común”. Se habló de que sufría estrés postraumático por el acoso mediático. Pero mostró que la libertad vale más que la corona y cuestionó una tradición milenaria por amor.

Charlene de Mónaco, la rebelde silenciosa

Su rebeldía no es explosiva como la de Lady Di ni romántica como la de Mako... es una rebeldía contenida, silenciosa, llena de gestos que gritan más que las palabras.

Charlene de Mónaco
A Charlene nunca se la ve feliz

Exnadadora olímpica, casada con Alberto de Mónaco. Su estilo sobrio y sus largas ausencias hablan de una incomodidad profunda. Su rebeldía es silenciosa pero potente.

Días antes del casamiento, circularon versiones de que intentó escaparse tres veces. En las fotos oficiales, se la ve llorando, seria, incómoda. Fue descrita por muchos como “la princesa triste”, y esa imagen la acompañó durante años.

Charlene no rompió las reglas, rompió las expectativas. A diferencia de Grace Kelly (ícono de la perfección), Charlene muestra lo que siente. Su estilo es minimalista, sobrio, elegante pero casi sin sonrisas. Usa trajes rectos, cortes masculinos, peinados cortos, colores fríos: su imagen habla de una mujer fuerte, reservada y que no necesita agradar.

Durante años se ausentó de actos públicos claves, incluso eventos familiares e institucionales importantes. En 2021 se fue a Sudáfrica por una “infección grave”, pero su estadía se prolongó meses. Muchos hablaron de una huida emocional. Al regresar, se instaló en otro palacio, lejos de Alberto, y hubo varios comunicados fríos. Recién en los últimos tiempos se la ve en eventos oficiales acompañando a su esposo.

Marta Luisa de Noruega, la princesa que renunció a su título por amor

Marta Luisa de Noruega
Durek Verrett y Marta Luisa de Noruega


Medium, escritora y pareja de un chamán afroamericano. Su vida dio un giro inesperado cuando eligió abandonar el protocolo y abrazar lo espiritual.

Marta Luisa de Noruega, es hija mayor de los reyes Harald y Sonia. El 31 de agosto pasado se casó con Durek Verrett, un chamán norteamericano que frecuenta a los famosos de Hollywood, entre ellos, Gwyneth Paltrow y Lenny Kravitz.

Marta Luisa de Noruega
Marta Luisa de Noruega y Durek Verrett

Dos años atrás Marta Luisa y Durek Verret anunciaron su compromiso, mientras la princesa anunciaba oficialmente por Instagram la decisión de renunciar a su título de princesa en cuestiones comerciales, algo que fue duramente criticado en su momento.

En lugar de ello, se abocó al negocio de medicinas alternativas junto a su pareja. Si bien ella mantiene su título de princesa, su esposo no recibirá ningún título ni tratamiento especial tras la boda.

En una primera instancia, Marta Luisa estuvo casada con el escritor Ari Behn. Juntos tuvieron a sus dos hijas, Maud Angélica y Leah Isadora. Pero en 2019 la tragedia azotó a la familia: Behn, quien en ese entonces estaba separado de la princesa, se suicidó debido a sus serios problemas de salud mental. En ese momento, el hecho conmocionó a toda la Familia Real y a Noruega entera.

Stephanie de Mónaco, la princesa más rebelde y polémica


La más rockera de todas. Cantante, madre soltera, rebelde de los ‘90. Su estilo despreocupado rompió todos los esquemas. Es la hija menor de Raniero III y Grace de Mónaco. Ha estado casada con Daniel Ducruet y tienen dos hijos en común: Louis (27), Pauline (26). Camille Gottlieb es fruto de su relación con Jean Raymond Gottlieb.

Hizo de modelo, diseñadora, cantante, actriz, artista de circo… Hizo todo lo que no se espera que haga una princesa. Desde chica enloqueció a sus padres: consiguió acabar secundaria y no quiso seguir porque, como ella llegó a decir, “la sola idea de la Universidad, me aburre”.

La suya fue una adolescencia complicada que acabaría marcada por una terrible tragedia. El 14 de septiembre de 1982 ella iba con su mamá en el auto en el que se accidentó y que le costaría la vida a su madre. Mucho se especuló sobre aquel fatídico día y llegó a decirse que era Estefanía quien llevaba el coche sin poder conducir todavía o que hubo una fuerte discusión entre ellas que provocó el accidente. Pero veinte años más tarde, Estefanía rompería el silencio y diría que "mi madre confundió el pedal del freno con el acelerador; yo no sé qué le pasó".

Paul Belmondo, el hijo del actor Jean-Paul Belmondo, fue el primer novio oficial de Estefanía. Pero antes ya había salido con el aristócrata Urbano Riario Sforza Barberini Colonna, el príncipe Philippe de Lieja, con Edouard de Lobkowicz, con Ted Kenndy Junior e incluso con Miguel Bosé.

Con Paul estuvo más de dos años, vivieron juntos en París y empezó a trabajar como estilista en la casa Dior. Hasta que llegó Anthony Delon, hijo de Alain Delon. Desde el 84 hasta el 91 pasaron por su vida: el piloto Stephan Johanson; el playboy Michael Fitousi; el fotógrafo François Darmigny; los actores Cristopher Lambert y Rob Lowe; el playboy francés Mario Oliver; John John Kennedy; el productor discográfico Ron Bloom; el amigo de Alberto de Mónaco, Jean-Yves Lefur, con quien estuvo a punto de casarse, y el empresario Jerôme Lausseur.

A los 21 se lanzó como cantante con su disco 'Besoin', pasó al cine con la película 'Estefanía de la a hasta la z' y firmó un contrato con la Paramount. Llegó a participar en seis episodios de la serie ‘Dallas’.

Stephanie, hoy

En el 89 sacó su propio perfume, Stéphanie, y dos años más tarde volvería al mundo de la canción con su segundo disco, 'Winds of chance'. En 1991 se conoció la relación con su guardaespaldas, Daniel Ducruet, al año siguiente quedó embarazada. En los dos últimos meses Rainiero le había suspendido la mensualidad que le asignaba de 24.000 euros. Y cuentan que para presionar a su padre y que levantara la suspensión, vendió la exclusiva de su embarazo. Pero lo que sí consiguió fue que Rainiero y Carolina la apartaran de los actos oficiales.

El 26 de noviembre del 92 llegó Louis y la princesa vendió de nuevo la exclusiva de sus primeras fotos como mamá, esta vez, para donar el dinero a Unicef. En mayo del 93, el ex guardaespaldas aparecía junto a la princesa por primera vez en un acto oficial. Fue en la entrega de los World Music Awards.

Luego se reconcilió con su padre, pero él le impuso condiciones: no podría casarse con Ducruet, acudiría a los actos oficiales sola y Daniel no tendría trato con la familia ni participaría de la vida oficial del Principado. Pero tras el nacimiento de Paulina (4 de mayo de 1994), Rainiero da el visto bueno a una boda con Ducruet, que se celebra el 1 de julio del 95 en el Ayuntamiento de Mónaco.

Cuando el guardaespaldas vivió su affaire con una cabaretera francesa, Fili Houteman, Rainiero le exigió que rompiera con Daniel, pero Estefanía estaba dispuesta a perdonarlo. Finalmente se divorciaron. Ella se quedó con los niños, la guardia y la administración de bienes, como establecía el contrato que hizo firmar Rainiero a Ducruet antes de su boda.

Más tarde, otro guardaespaldas entró en su vida: Jean Raymond Gottlieb, amigo de Ducruet, que se convertiría en el padre de su tercera hija: Camila Marie Kelly (15 de julio de 1998). Pero no duró mucho la relación.

Más allá de su intenso historial amoroso, ella se reconocer como “una madre leona: no hay que tocarlos. Y no me han salido del todo mal, ¿no? Me las he arreglado bien. Son guapos y les he metido en la cabeza valores buenos… No guardo ningún rencor a sus padres y no me arrepiento de nada. ¿Cómo podría tener algo en contra de ellos cuando me han dado a mis hijos, que son mi vida y los regalos más hermosos que me han hecho?”.

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