Las veo de lejos y me encuentro con una pequeña andando en monopatín, que lleva una pollera blanca, zapatillas Converse negras y muchas pulseras y collares. A su lado, la cuida atentamente su mamá, que la mira con tanta dulzura. "Soy Chesca", me saluda con un abrazo y un beso, mientras me agacho para verla de cerca.
Nos dirigimos hacia la zona de los juegos de una plaza cercana, en donde la pequeña de tres años se entretiene en las hamacas y toboganes. Siendo tan chiquita ya se le nota su costado histriónico y mientras tanto me cuenta que, cuando sea grande, quiere "hacer uñas", al igual que su madre, Agus.
Agustina Caumont tiene 24 años, es manicura profesional y, actualmente, posee 639 mil seguidores en TikTok, con un video que superó los 13 millones de visualizaciones, y 139 mil en Instagram. En sus redes sociales, comparte su día a día, filmaciones bailando con su hija, mostrando sus looks y eso es lo que más le gusta ver a sus seguidores, quienes constantemente proclaman por Chesca (Francesca).

Esta madre e hija se han vuelto furor en esta plataforma, ya que los usuarios ven en ellas una maternidad respetuosa y con conciencia, por lo que les comentan que les gustaría, algún día, poder crear la misma con sus hijos o también que lamentan no haberla construido con sus respectivas madres.
Mirá También

Día de la Mujer: sufrió violencia de género y renació como el ave fénix, la historia de Manuelita Elías
Según lo que cuenta en esta entrevista exclusiva para Para Ti, Chesca se convirtió en su luz, transformó su vida, la impulsó a convertirse en influencer y mucho más.

"Si yo no la hubiese tenido a Chesca, no sé si estaría hoy acá": Agus Caumont y la maternidad
- ¿Cómo fue ese momento en que te enteraste de que ibas a ser mamá de Chesca? Tenías apenas 20 años, ¿verdad?
- ¡Ay, fue fuerte! Sí, tenía 20 años y a los 21 la tuve. Siento que una chica de esa edad quizás tiene otros planes, ¿viste? Pero bueno, la decisión es muy personal y cada contexto es diferente. Fue duro, sí, pero después lo transité muy bien, estoy muy contenta con la decisión que tomé. Porque la otra opción también es algo que te queda para toda la vida, es complejo. Pero sí, fue difícil al principio, la verdad.
-¿Y cómo reaccionó tu familia ante la noticia?
- Y bueno, como cualquier familia que se entera de algo así a los 20 años. No sé si estaban muy contentos al principio. Fue un shock para todos. Pero después, durante el embarazo, todo cambió. Mi familia me acompañó muchísimo. Yo no tenía mucha idea de lo que estaba haciendo y ellos me guiaron y estuvieron ahí para mí. En ese momento yo no trabajaba, así que ellos se ocuparon de todo.

- Antes de Chesca, pasaste por un momento muy delicado con un TCA (Trastorno de la Conducta Alimentaria). ¿Cómo influyó el embarazo en ese proceso?
- No, al contrario. Para mí, el embarazo fue un antes y un después con el TCA. Cuando tenía el TCA, no me importaba lo que le hiciera a mi cuerpo, quería lastimarlo. Pero cuando la tuve a ella dentro, todo cambió. Pensé: "Todo lo que yo me estoy haciendo se lo estoy haciendo a ella también. Ella no se lo merece, no tiene la culpa de nada. Yo tengo que estar bien por ella, porque ahora yo soy su todo, depende de mí". Ahí como que te cambia la manera de ver las cosas.
- Es increíble cómo un hijo puede transformarlo todo. ¿Sentís que Chesca te salvó de alguna manera?
- ¡Totalmente! Como que entendés que otras cosas son más importantes. En ese momento, para mí, era como: "Voy a tener una hija, va a ser la luz de mis ojos, todo lo que va a significar para mí". Y de repente, sentirme "gorda" pasó a un segundo plano. Fue como una salvación, honestamente. Si yo no la hubiese tenido a ella, no sé si estaría hoy acá. Me dio mucha fuerza. Al día de hoy, cuando tengo un mal momento, sigo por ella. Capaz tenés un día de mierda, pero tenés que seguir adelante por tus hijos.

- ¿Siempre tuviste el deseo de ser madre?
- Sí, siempre tuve el deseo de ser madre, de ser madre joven. No tan joven como fue, quizás más a los 27. Pero una nunca puede elegir el momento exacto. Sí tenía la ilusión de ser mamá de una nena. Obviamente, me hubiese encantado que fuese en otras condiciones, eso sin dudas. Pero se dio así y la verdad es que eso nos obligó a hacernos muy de abajo y hoy valoramos muchísimo más todo lo que tenemos.
-Y así fue como construiste tu presente, incluyendo tu éxito en redes sociales. ¿Cómo vivís este fenómeno de los videos con Chesca?
- Es una locura. Empezó hace ocho meses, de la nada. Siempre tuve redes y subía alguna cosa, pero fue cero intencional. Subí un video con ella bailando una canción de Spinetta, algo medio sin querer, y al otro día me explotaba el celular. Y fue como... bueno, vamos a seguir haciendo esto. Nos divertimos mucho y a la gente evidentemente le gusta. A veces veo comentarios o videos que dicen "¿qué quiero hacer cuando sea grande?" y aparece una foto mía al lado que dice "ser como Chesca", en el sentido de la crianza. Eso me sorprende un montón.
Mirá También

Día de la Mujer: es presidenta de Médicos Sin Fronteras Latinoamérica, la historia de Fernanda Méndez Baggi

-Tu forma de criar a Chesca transmite mucho respeto y amor. ¿Qué es lo más importante para vos en la crianza?
- Yo creo que los primeros años de vida son lo más importante de todo porque es lo que te forma como persona. Una crianza responsable y respetuosa es lo más importante, primero para crear adultos funcionales. Intento siempre explicarle las cosas como a una persona, no como a alguien que no entiende. Y siempre desde el ejemplo. Siento que nuestra generación está bajando el nivel de violencia en la crianza. Estoy muy orgullosa de lo rápido que entiende cuando les hablás bien.
- Además de ser mamá e influencer, tenés tu propio espacio como manicura.
- Sí. Arranqué a los 17 años en mi casa, mientras aún vivía con mis papás, pero lo hacía con mis conocidos. Siempre me gustó el mundo de las uñas. Después de que nació Chesca, me independicé y armé mi espacio. Empezó a caer un montón de gente y con las redes explotó todo. Hoy por hoy, tener la agenda llena es una locura. Que me escriba gente de otros países diciendo que viajan a la Argentina para hacerse las uñas conmigo es increíble. Mi sueño es abrir una estética súper personalizada, donde la gente no sea un simple número.

- Ser mamá soltera y emprendedora no debe ser fácil. ¿Contás con una red de apoyo?
- ¡Uf, sí, fundamental! Mis amigas la cuidan tres días a la semana, cuando yo trabajo. La aman y ella las ama a ellas. Les dice tías a todas. Tener este círculo de contención hace que pueda maternar de otra manera. Sé que si en un momento no puedo más, puedo llamar a mi mamá para que esté un rato con Chesca. Diferente era cuando ella era más bebé y estaba todo el día conmigo, era recontra desgastante mentalmente porque hasta trabajaba con ella en brazos. La maternidad tiene mucha carga mental.
- Hablando de desafíos, ¿cómo manejás los comentarios negativos en redes?
- Honestamente, no tengo tanto hate. Pero es una realidad que nadie en la vida me va a poder decir algo más feo de lo que yo me dije a mí misma, en cualquier aspecto. Hoy por hoy, estoy muy segura de cómo soy como persona y de lo que valgo. Igual, a veces me molesta la impunidad con la que se manejas algunas personas, que porque creen que sos una figura pública tienen derecho a decirte lo que quieran. Pero trato de ignorarlos bastante. Si alguien comenta algo feo a una persona que no conoce, ¿qué está haciendo de su vida? Es un reflejo de sus propias inseguridades.

- Y en el plano personal, ¿cómo es el tema de tener citas o salir de noche siendo mamá?
- Mi mamá es la que más me ayuda. Igual no tengo citas. Es complicado, la verdad. Porque también lo entendería de la otra parte, ¿viste? La gente es muy espontánea y hoy no estoy para que alguien me diga: "En diez te paso a buscar". Porque o estoy terminando de trabajar o con Chesca. Pero sí, me encantaría ponerme en pareja en algún momento. Siento que es la primera vez en mi vida que puedo elegir desde el deseo y no desde la necesidad. Ya me siento completa conmigo misma y con mi hija. Si viene alguien, tiene que sumar, ni hablar de restar.
- ¿Qué es lo que más disfrutás de ser mamá de Chesca?
- Todo. Lo genuino y lo desinteresado. Cuando viene, me acaricia y me dice: "Mami, sos tan hermosa". Y me mira con esos ojos de admiración... O cuando veo reflejado en ella algo que yo le decía a mi mamá. Eso es lo que más me gusta.

- La maternidad también viene con mucha culpa, ¿cómo lidiás con eso?
- Sí, la maternidad viene con la culpa siempre. Siempre te sentís que podés ser mejor. Pero también es una realidad que podría ser peor. A veces soy muy dura conmigo misma. Pero intento pensar: "Ok, estoy haciendo lo mejor que puedo con las herramientas que tengo y me estoy encargando siempre de mejorar".

- Si pudieras decirle algo a esa Agustina de 20 años, que recién se enteraba que iba a ser mamá, ¿qué le dirías?
- Que no valía la pena llorar tanto. Que al final iba a estar todo bien, que iba a poder con todo. Que iba a hacer las cosas mucho mejor de lo que pensaba.
Fotos: Chris Beliera
Suscribite al newsletter de Para Ti
Si te interesa recibir el newsletter de Para Ti cada semana en tu mail con las últimas tendencias y todo lo que te interesa, completá los siguientes datos:

¡Te has suscrito correctamente!

Te enviamos un correo electrónico para confirmar tu suscripción.
Por favor revisa tu cuenta para confirmar que quieres formar parte de nuestra lista de contactos.

Hubo un error intentando realizar la suscripción.
Intente nuevamente más tarde
