Tomás Bettolli se formó como arquitecto, pero hace más de 10 años que se dedica a hacer esculturas de exterior. Empezó como un pasatiempo y hoy es arte se convirtió en su ocupación principal.
Desde Córdoba capital, la ciudad en la que vive, se siente cómodo presentándose como artista y escultor.

Crea medianas y grandes estructuras con hierro, madera y diferentes materiales de construcción.
En estos días está enfocado en estas piezas de hierro hechas con perfiles o vigas de construcción, un material muy rígido y recto. El desafío según cuenta él mismo es poder doblarlas y darle movimiento. "Transformarlas en algo maneable y orgánico".

Algunas de hierro rolado y soldado miden 1, 20 metro.
La mayoría de las veces, las deja en su color original: "como se lamina en calienta toma esa tonalidad gris oscuro que trato de mantener porque me gusta mucho", asegura Tomás Bettolli.

A veces, su arte vuelve a su ciclo original y se aplica a la arquitectura, como cuando Bettolli creó un portón de chapa trenzada oxidado para el frente de una casa.

Material que vuelve al circuito
Bettolli intenta aprovechar el descarte de distintas industrias. Las chapitas que le cede una sede de la fábrica de Volkswagen le permiten generar torsos, cabezas o distintas figuras.

Esculturas personalizadas
En pandemia, Bettolli cuenta que mucha gente lo llamó para encargarle sus esculturas. Querían regalar alguna pieza diferente para decorar un frente o un jardín.

Alguien le pidió armar una para preservar los adoquines de la cuadra en la que vivió.
La obra se llama El caminante y es una de las piezas de colección de este creativo que busca puntos de unión entre la arquitectura, el arte y el diseño.
